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Pentecostés: Papa León XIV llama a derribar muros y abrir fronteras

Editor 08 Jun, 2025 ... min lectura

El Papa León XIV, durante la misa de Pentecostés en una Plaza de San Pedro repleta de fieles, realizó un ferviente llamado a la unidad y a la superación de las divisiones. Inspirado en el relato bíblico de los Hechos de los Apóstoles, el pontífice instó a los creyentes a abrazar el Espíritu Santo, comparándolo con un viento impetuoso capaz de derribar los muros del egoísmo, el prejuicio y el odio que separan a la humanidad.

El Espíritu Santo: Un Viento que Abre Fronteras

León XIV enfatizó que la acción del Espíritu Santo se manifiesta en tres dimensiones cruciales: la apertura de fronteras internas, la mejora de las relaciones interpersonales y la construcción de puentes entre los pueblos. El Papa advirtió sobre los peligros del individualismo y el aislamiento en la era digital, señalando que, a pesar de la hiperconexión, millones de personas se sienten solas y desorientadas.

Contra el Nacionalismo y la Exclusión

En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, el Papa León XIV alertó sobre los riesgos del nacionalismo político, una ideología que, según él, “aleja del prójimo” y alimenta el prejuicio. El pontífice rechazó la “lógica de la exclusión” e instó a abrir las fronteras del corazón, subrayando que “donde hay amor no hay espacio para las distancias de seguridad” ni para los muros que dividen a las naciones.

Un Llamado a la Paz y al Diálogo

El Papa León XIV instó a los líderes mundiales a mostrar “el valor de realizar gestos de distensión y diálogo”. Al concluir la misa, invocó el “don de la paz” y pidió que este se arraigue “ante todo en los corazones”. También expresó su preocupación por la violencia de género, aludiendo a los “numerosos y recientes casos” de feminicidios, denunciando la voluntad de dominio que intoxica las relaciones y desemboca en actos de violencia.

En resumen, el mensaje del Papa León XIV en Pentecostés fue un llamado a la acción, una invitación a superar los muros que nos separan y a construir un mundo más justo, inclusivo y fraterno, guiados por la fuerza transformadora del Espíritu Santo.